7 MAYO 2024

© 2024 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2024
Localizacion
Fallen Leaves, de Aki Kaurismäki (2023)
Soporte de imagen
DIGITAL 400
Fecha de diario
2024-05-07
Referencia
10365

COLECCIÓN DE MISCELÁNEAS 47
Ella: ¿has bebido? Él: Estoy más sobrio que una rata del desierto; Ella: Ven ahora mismo… Diálogo de la película:
Fallen Leaves, de Aki Kaurismäki (2023)
Sábado, cuatro de mayo de 2024

Hoy hace una semana que he vuelto de viaje. No entiendo muy bien cómo ha sido esta vez. Intentaré averiguarlo a través de lo que vaya escribiendo, que esta vez no tendrá continuidad cronológica. El tiempo, visto así (un día tras otro), no tiene mucho sentido porque uno es uno (materia cambiante e inestable) y el tiempo es siempre el mismo.
He comenzado hoy con un diálogo de la última película de Kaurismäki, que decidí ver con reservas y no porque tenga alguna prevención hacia este autor de referencia para mí (es uno de mis grandes creadores de maravillosas películas); sino porque estoy flojo anímicamente y la película me daba algo de miedo.
Ya en el primer minuto se disiparon mis temores y quedé atrapado, abducido por la profunda belleza que irradia y acabé conmovido por la intimista y desoladora historia. Nunca falla el finlandés genial.
La película cuenta el encuentro de dos seres pavorosamente solos, en un mundo de perdidos como ellos, que se abren paso a través de silencios y abandono. Se buscan y se encuentran desesperadamente. Los escenarios en los que viven ellos y sus compañeros de viaje:  bares cutres, karaokes imposibles, fábricas oxidadas, cines sombríos, apartamentos o pensiones de una pobreza sórdida y la inmensa soledad con la que cargan todos te encoge el alma; pero este brillante creador de historias lo hace de un modo tan delicado, respetuoso y poético que recibes las imágenes hipnotizado por la emoción y la credibilidad que contiene cada una de las situaciones. Deseas ardientemente que algo salga bien en la vida de estos seres tan solos. Y sale, y no porque Kaurismäki mienta; no, qué va, sino porque ha creado unos seres tan grandes en su desvalimiento que finalmente tenían que sobrevivir a la tormenta agarrados a lo posible. Así tenía que ser porque ya se lo merecían.
Ah, y hasta aparece un perro abandonado que adopta la protagonista al que nombra: Charlie, como Mi Charlie. Puestas así las cosas, en plena conjunción de circunstancias la película solo podía entusiasmarme.
La Fotografía: Los protagonistas, en un pesado y medroso silencio, pero tranquilos.
Dice uno de los críticos, Luis Martínez, de excelente y fiable criterio: «El director depura hasta la perfección su personal y desoladora mirada de un mundo que se desmorona  (…) es una obra maestra en su absoluto vacío (…) bella de puro sucia (…)

Pepe Fuentes ·