12 MAYO 2024

© 1999 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
1999
Localizacion
París (Francia)
Soporte de imagen
-120 MM.- TRI X 400
Soporte de copias
ILFOBROM GALERY FB
Viraje
SELENIO
Tamaño
60 x 95 cm
Copiado máximo en soporte baritado
3
Copias disponibles
2
Año de copiado
2001
Fecha de diario
2024-05-12
Referencia
2234

DIARIO DE LA NADA 7
“Quienes desean realmente huir del solipsismo humano deben evitar lugares vacíos. En lugar de retirarse al desierto, donde se verán confrontados de nuevo con sus propios pensamientos, harán mejor buscando la compañía de otros animales. Un zoo es mejor ventana desde la que contemplar el mundo humano que un monasterio”. John Gray
Sábado, once de mayo de dos mil veinticuatro

Me gustan mucho los parques zoológicos. Durante una época de mi vida solía visitarlos en las ciudades que visitábamos Naty y yo. Ahora recuerdo visitas y fotografías, aparte del de Madrid (al que tengo que volver un día de estos, por cierto), el de París, Miami, Budapest, Chicago, Barcelona y alguno más que ahora no recuerdo. Por qué de esa predilección, no lo sé con certeza, pero por algo habrá sido y la explicación muy bien podría ser la que ofrece Gray. Lo que sí sé es que en mi día a día, siento muy cerca a los animales, especialmente a los perros; de hecho, vivo en franca intimidad con Mi Charlie, que, por cierto, hoy se ha levantado a las cuatro de la mañana por un proceso de continuadas arcadas y vómitos de bilis que ha repartido por la casa (después ya no he podido volver a dormirme). En fin, servidumbres de la convivencia con un ser vivo querido. En el viaje que acabo de realizar, siempre que me cruzaba con personas acompañadas por perros miraba a los perros y nunca a sus dueños. Ya de noche, podía recordar los perros que había visto a lo largo del día y ni a uno solo de sus dueños.
Anoche, vi Drácula, de Bram Stoker, de Francis Ford Coppola (1992), película neogótica fascinante de amor y terror. Lo que más me gustó en esta tardía revisión fueron las interpretaciones, la ambientación, la música, y quizá, sobre todo, el vestuario y el maquillaje (por ambos recibió un oscar). También la fotografía y efectos especiales me encantaron. Arrebatada y arrebatadora. Apasionante. Por esta y algunas más, y, especialmente, por El Padrino, se podría afirmar que Coppola es el gran realizador cinematográfico del siglo XX, sin desmerecer a nadie, porque en él se conjuga clasicismo y modernidad en dosis grandiosas.
Ya en la cama, a las diez y media, eché un vistazo a la prensa (titulares), y me encontré con un artículo sobre el vacío que aqueja a mucha gente, de una tal Lidia Asensi, y claro, como el vacío es donde vivo, me tomé la molestia de leerlo. Se trataba de esa especie de autoayuda exprés para consumo doméstico, plagado de lugares comunes y superficialidades. Según recomendaba Asensi, en una de sus soluciones mágicas (eran seis o siete) y que más me llamó la atención fue la recomendación a los habitantes del vacío:“Crear círculos con personas que nos entiendan y apoyen”. Si no fuera tan tonto, quimérico e imposible lo que esa mujer aconsejaba me habría partido de risa.  La recomendación no merece mayor comentario porque se entiende por sí sola: es, sencillamente, estúpida. Los seres humanos estamos bastante negados para crearnos nada menos que círculos de intereses compartidos, a no ser que milites en algo, pero nunca desde un acusado sentido de la singularidad, y todos lo somos o deberíamos.  No me reí de la ingenuidad de Asensi, pero si me dormí de puro aburrimiento por culpa de mi vacío solipsista.
La Fotografía: De 1999, en el Zoo de París. Ya entonces entendía que eran los animales los que me ofrecían respuestas, y también preguntas, sobre el hecho de vivir. La postura del mono en el díptico es intercambiable, esta es la que monté entonces (colgada en mi casa en positivos analógicos); ahora habría sido al revés: el mono mira, ve a los humanos, y se vuelve displicente y decididamente desinteresado. Puedo desmontar el díptico y colocar al mono al revés, pero seguramente no me apetecerá.

Pepe Fuentes ·