13 MAYO 2024

© 2024 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2024
Localizacion
Palencia (España)
Soporte de imagen
DIGITAL 1000
Fecha de diario
2024-05-13
Referencia
10339

DIARIO DE VIAJE: al Norte.
“Mientras pueda soñar con un viaje, de nadie podrá decirse que se ha hecho viejo”. Andrés Trapiello
Segundo día, lunes, veintidós de abril de dos mil veinticuatro (1)

En Palencia, me levanté a las 7:30, con toda la buena disposición que era capaz de acumular. Para este viaje establecí un principio sencillo que esperaba que me sirviera: -si no estuviera aquí, como ahora en Palencia, estaría en mi casa y eso ya me lo sé, mejor aquí y ahora, mejor alejarme de mi entorno y hasta de mi vida-.
Sí, pensando así me levanté.
Salí del Hotel a las ocho dispuesto a pasear por la ciudad hasta que a las diez abrieran la catedral. También tenía previsto desayunar. A esa hora, día nublado y frío (3º).
Aparqué en las inmediaciones del casco histórico, cerca de la catedral. Enseguida me llamó poderosamente la atención que, aun siendo día laborable, las calles céntricas peatonales y comerciales estaban absolutamente vacías, despobladas. Solo caminaban por ellas personas solas, espectrales y encogidas. Los bares estaban cerrados. Finalmente, después de caminar casi una hora encontré uno abierto, atendido por una persona en edad de jubilación, o no, pero que había envejecido desastrosamente. Estrábico, con un tono de piel lechoso y avejentado y tan solo unas hebras grasientas de pelo negro peinadas hacia atrás. En la televisión, un informativo daba noticias sobre el resultado de las elecciones vascas que no eran una sorpresa y sí la eterna decepción de un territorio que se empeña en no ser español y sí algo parecido a Albania (disculpas para los albaneses), pero de la era comunista y para colmo nacionalista, es decir racista. Lástima que, a estas alturas, todavía haya sociedades que prefieran el extremo y sectario conservadurismo de valores decimonónicos, como en este caso.
El camarero intentó trabar conversación conmigo, sobre política y catadura de los políticos; pero, era lo último que me apetecía, así que le contesté con monosílabos. No deseaba en ese momento (ni nunca) hablar de lugares comunes y menos de los discípulos de Marx y Sabino Arana.
Seguí deambulando por las calles céntricas, amplias y pulcras, de una arquitectura urbana en muchos casos de más de cien años y una decoración comercial que me sugería la característica de una capital de provincia algo anticuada. Pero, en cualquier caso, apacible y confortable…
La Fotografía: En torno a las 9:30 me sitúe en la plaza de la catedral, amplia, diáfana y decorada profusamente con cartelas que anunciaban una exposición colectiva de fotografía de autores de mérito, que ni pensé en visitar. La presentación promocional era excelente por la cantidad y calidad de las reproducciones. Fotografié bastante jugando a componer en perspectiva con los elementos que me ofrecía la plaza, y también, porque quedaba media hora para que abrieran la catedral. Y en esto pasó un indigente arrastrando un carrito con sus pobres pertenencias que resultó un enajenado o un desesperado. Me montó un gran escándalo, a grandes voces, porque pensó que le había fotografiado a él, lo que no hice, amenazándome con que llamaría a la policía. No le hice caso.

Pepe Fuentes ·