18 MAYO 2026

© 2022 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2022
Localizacion
Toledo (España)
Soporte de imagen
-DIGITAL 12.800
Fecha de diario
2026-05-18
Referencia
1518

Diario de un hombre Invisible:14 y 2
«No se trata de reír, ni de llorar, ni de indignarse, sino de comprender».  Baruch Spinoza
Jueves, catorce de mayo de dos mil veintiséis

… Curiosamente, en la notaría en la que estuvimos fue la de mi boda con Naty- El notario, hombre didáctico y amabilísimo, incluso muy simpático, lo hizo todo fácil y perfectamente comprensible, aunque yo no terminara de enterarme bien de los vericuetos y complejidades de la ley hipotecaria, código civil y repercusiones fiscales de lo que se trató; pero no era yo el que tenía que enterarse sino mi amigo y su hermana y ambos se enteraban perfectamente, me pareció. Afortunadamente, yo no estaba allí para conocer sino para firmar y eso lo hice estupendamente. Era fácil.
El notario, hombre en la provecta edad (le faltan dos años para jubilarse, nos dijo), tenía dos plantas rabiosamente verdes, sanas e inconmensurablemente grandes en el despacho; no obstante, pudimos sentarnos en la mesa de firma, a la sombra de la tupida vegetación.
Volví a mi casa a las seis y media. Todo había salido bien.
La Fotografía: Cuando mi amigo y yo tomábamos una cerveza en una terraza al sol, antes de comer, apareció un tipo grande y tirando a gordo, de nuestra edad, al que mi amigo abrazó efusivamente (mi amigo es amigable y cariñoso). Cuando se marchó, le pregunté ¿y este quién es? ¡Cómo, no que lo conoces, dijo asombrado! Pero si es fulanito de tal, conocidísimo, desde qué éramos jóvenes. Este y su familia eran muy populares y conocidos, en la ciudad, sí, es de la familia tal y tal ¡pues qué bien, pensé! Contesté a mi amigo: -en esta ciudad no conozco ni me conoce nadie, ahora mismo es como si estuviéramos en Soria o Pontevedra, pongo por caso, Nunca temo tener que saludar a nadie por la calle porque todo el mundo me es desconocido y yo, a su vez, soy invisible. Es cómodo para mí, así no tengo que hablar sin ganas de cualquier tontuna. Un mundo perfecto. En la fotografía de hoy, en la misma calle de ayer, pero casi vacía, solo éramos cuatro: tres hombres anónimos y desenfocados avanzan y yo, el más anónimo de todos y desenfocado, también.

Pepe Fuentes ·