DIARIO DEL ESPANTO 9
“La política es quizá la única profesión para la que no se considera necesaria ninguna preparación”. Robert Louis Stevenson
Domingo, diecisiete de mayo dos mil veintiséis
Hoy, domingo, he madrugado porque son los días que más temprano me levanto y no sé porqué.
Me gustan mucho mis costumbres cotidianas. Aunque, a veces, no tanto. Pero, lo bueno es que depende de mí porque estoy al mando de todo.
Ocurrirán algunas cosas sin importancia en mi vida hoy, pero todavía no sé exactamente cuáles, aunque más o menos las supongo, pero a pesar de la segura previsibilidad, me gustará hacerlas. Eso también dependerá exclusivamente de mí y me gusta. Ya no consiento otra cosa.
Hoy hay elecciones políticas en Andalucía, esa aberración que permite que los políticos se explayen y se sometan al mayor de los ridículos imaginables para un ser humano mínimamente ilustrado y sensato. Se merecen esa agresión contra sí mismos ¡qué se jodan! Los pagamos para que satisfagan nuestro inaudito instinto masoquista e irracional.
Llevo unos días pensando en escribir sobre política, pero nunca encuentro el momento, me da mucha pereza hacerlo sobre el poder, la vanidad humana y el desorden absoluto que sufrimos en nuestro país (ser mancillados a diario). Siempre encuentro mejores asuntos y motivos.
La candidata “progresista” (léase solo atender a la vanidad y el instinto de poder ciego e inmoral), inmensamente lerda por sus toscas e indignas formas de degradar nuestro idioma. No, no son lapsus coloquiales, son desahogadas y desconsideradas maneras de faltarnos al respeto y escupir sobre nuestra supuesta inteligencia. El otro día, en un podcast que suelo oír intermitentemente: Lo más odiado, en El Confidencial, Alberto Olmos, hombre perspicaz y divertido, se preguntaba perplejo: ¿habrá alguien que vote a esa tía? Seguro que sí, Alberto. Esto no tiene arreglo: jamás hemos tenido políticos tan zafios e incapaces. Es imposible votar a esa clase de gente (jamás lo haré). Ni siquiera en la época de “vivan las caenas” tocamos fondo como ahora. Un puto y espantoso asco.
Y, hablando de todo un poco, sigo suscrito a una página de “citas” sin citas ni tan siquiera palabras para echarme novia, a la que no hago ni caso, por cierto. Es una inconsecuencia por mi parte, porque novia ya no quiero: “No tengo edad/No tengo edad para amarte… “. Gigliola Cinquetti.
Será el último periodo que estaré ahí porque creo que tengo pagado hasta junio. Lo hice para recibir algunos correos diarios, no muchos, proponiéndome perfiles de mujeres con fotos y todo (dudosos montajes para engañar a desesperados e ingenuos). Me envían correos con perfiles, que según ellos, pueden interesarme, es más, dicen que la mujer en cuestión está deseando saber de mí, lo que es mentira, por supuesto (en estos seis últimos meses ni una sola se ha dirigido a mí, ni yo a ninguna de ellas) ¡que asunto más tonto, por Dios!
Una, en su perfil decía “no travajo” ¡hay que joderse! Esa mujer es como la líder del “progresismo” andaluz (también escribiría la palabra con V).
La Fotografía: Cuando escribo esta entrada, ni siquiera ha votado nadie, todavía. El resultado luego, momento en el que me sentiré contento con lo que habré he hecho, entre otras cosas caminar y oír La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson que no conseguí leer cuando me tocaba; así que ahora es un momento estupendo para hacerlo. En la foto, un tipo atónito y escandalizado (puede que seguramente sea yo) con el resultado de las elecciones en las que la tipa malhablada (sintáctica y ortográficamente: habla con faltas de ortografía), ha obtenido nada menos que 947.713 votos (casi el millón). La candidata: palmera, vulgar y jocosa ha conseguido que un millón de personas la sigan y la voten. Inaudito. Así no hay modo.