17 JUNIO 2026

© 2013 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2013
Localizacion
Toledo (España)
Soporte de imagen
-120 MM- ILFORD FP4 (50)
Fecha de diario
2026-06-17
Referencia
6756

DIARIO ÍNTIMO 144.1
“Cuando alguien no percibe un problema en sus propios comportamientos, cualquier intento de transformación suele resultar estéril”. (a propósito de Fiódor Dostoyevski)
Lunes, quince de junio de dos mil veintiséis

Son las cinco de la mañana, en este preciso instante…
Da igual la hora, he empezado a sentir que son irrelevantes, a pesar de que me ordene estrictamente por ellas, como si de una invisible y aceptada estructura inevitable se tratara. Tendré que relajar de algún modo esa camisa de fuerza. Aunque, bien mirado: –es la rutina, estúpido- Sin ella la vida es más difícil.
Ayer, domingo, fue un infierno. Enloquecí. Comencé desde mucho antes de levantarme a sentir una creciente perturbación que no conseguía encapsularla en sus límites “razonables”, y a medida que me adentraba en el profundo malestar era peor y peor porque la ofuscada confusión se adueñó de mí hasta hacerme irreconocible.
Ese estado de exaltación me llevó a cometer una serie de errores de apreciación y relación con mi entorno de personas y valores completamente inédito para mí, tan contenido y pasivo siempre.
Fue una catarsis que no nació de la nada, sino que se ha venido gestando a lo largo de los últimos años de profunda represión de mis sentimientos hasta que ayer, precisamente ayer, estalló y todo saltó por los aires. Incontroladamente.
Fue mi naturaleza más humana, viva todavía, la que dijo “basta”. Esta pasada noche, esa experiencia catártica ha permeado en mi ser y me ha llevado a que ahora esté escribiendo estas reflexiones como una primera determinación de cambio, que se irá concretando paulatinamente en lo por venir…
La Fotografía: El conejo es uno de los seres vivos (animal), más vulnerable, explotado y devorado por los seres humanos. Cuando me los voy encontrando por las sendas por donde camino: nerviosos, asustados y encogidamente acobardados siento hacia ellos una inmensa lástima, parecida a la que percibo por mí.

Pepe Fuentes ·