25 JUNIO 2026

© 2025 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2025
Localizacion
Toledo (España)
Soporte de imagen
-DIGITAL 160
Fecha de diario
2026-06-25
Referencia
10668

Diario de CLAUSURA 11.1
“No podemos entender lo que la vida hace con nosotros, solo podemos vivir a la buena de Dios, eso es más o menos lo que he aprendido”. Manuel Vilas
Martes, veintitrés de junio dos mil veintiséis

Venturoso tú, Manuel, que al menos has aprendido algo; y que sí, en cierto modo coincido contigo en lo de vivir a merced de lo que vaya saliendo, a trompicones. Con alarmantes lapsus de memoria, como me pasa a mí ahora. Hoy, por ejemplo, en mi paseo diario, he terminado el ensayo Tiempo para la vida, de Jorge Richmann, sobre el enorme salto cualitativo en intensidad y calidad de vida que supone ir despacio en ella, paladeando exquisiteces, que sin duda existen y solo hay que saber verlas e interpretarlas inteligentemente; y, al cerrar esa obra, he necesitado recuperar un nombre y un título para continuar con la lectura: Montaigne, de Stefan Zweig, que llevo por la mitad.
De pronto, era incapaz de recordar el nombre de Montaigne, para localizar el ensayo biográfico en mi audible. Me he sentido muy nervioso, agobiado. Pero no ha acabado ahí el asunto porque, en ese momento recibí una llamada de mi doctora de familia programada para la una y media, pero que a ella le ha venido bien adelantar a las ocho y media. Por mi valía, claro que sí; salvo porque tenía dos peticiones de receta: Simvastatina, habitual (para control del colesterol), sin problemas; y otra nueva, experimental para mí, pero que, en ese momento y a pesar de ser conocida y célebre, era incapaz de recordar el nombre.
Dije a mi doctora, para alargar el tiempo por si me acordaba, o por si se le ocurría a ella, que se trataba de un específico para reforzar la erección, por un por si acaso.
Me sentía ridículo, aunque la culpa había sido suya por llamar con cinco horas de adelanto. ¡¡¡A su hora habría estado preparado!!!
En realidad no necesitaba el medicamento porque no tengo relaciones sexuales. Mientras intentaba acordarme charlamos sobre otras marcas, Cialis, por ejemplo, que ya había utilizado. La conversación era amable y hasta entretenida. Parecía que me estuviera disculpando por mi petición (nada más lejos); y de pronto, zas, el nombre llegó: Viagra, que casi grité entusiasmado. Ella me preguntó que si de 50 o 100 mg; le dije que de 50, porque seguramente sería más barata. Para tirarla caducada, qué más daba.
Por cierto, el nombre de Montaigne todavía tardó diez minutos más en abrirse paso por las tinieblas de mi cerebro.
No, Manuel, tú has aprendido, yo no, es más, cada vez desaprendo más y más rápidamente, y, por si fuera poco, olvido palabras esenciales y fáciles como, Montaigne y Viagra… y seguro que muchas más…
La Fotografía: En este lugar, exactamente en el mismo sitio, pero a mis espaldas, he sufrido el ataque de amnesia, (me temo que pueda ser de alzhéimer), Lapsus mental le dije a mi doctora, por ponerme fino. Menos mal que no me ha dicho, vente a la consulta que te haré un chequeo.

Pepe Fuentes ·