29 JUNIO 2026

© 2026 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2026
Localizacion
SERIE TV-EEN EL BARRO, de Sebastián Ortega, (2025
Soporte de imagen
-DIGITAL 12.800
Fecha de diario
2026-06-29
Referencia
11710

DIARIO DE ENVEJECIMIENTO 73 y 5
“Nada es más divertido que la infelicidad, te lo aseguro”. Samuel Beckett
Viernes, veintiséis de junio de dos mil veintiséis

… A partir de mañana empezaré a bajar la edad máxima de las posibles candidatas a mi “corazón”, hasta dejarlo en sesenta ¡qué risa ir a contracorriente! Ya que estoy abocado al fracaso que sea a lo grande, por lo que decía Beckett: “Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor”. Ese seré yo, a cualquier hora del día o de la noche.
También tenía razón en lo que afirma en la cita: nunca en mi vida, hasta últimamente, había hablado solo por la calle o en el Súper (donde más hablo, como si hiciera la compra con una mujer nueva, esa que nunca tendré); o bailado y cantado en mi casa; ahora a cualquier hora me monto un numerito espontáneamente, en la cocina, por ejemplo, sobre todo cuando me preparo la cena (canturreo y bailoteo). Es genial.
O este diario, por ejemplo, y vuelvo a Samuel Beckett: “Este libro no es arte sobre algo, es el arte en sí”.
Hace algo más de un año comencé a leer una obra de un tal Jesús G. Maestro, Una filosofía para sobrevivir en el siglo XXI, y que no llegué a terminar, porque el tal maestro de nombre y profesión (catedrático de literatura comparada), es un tipo raro con el que me parezco en cuanto a la misantropía y aislamiento; pero no así en el hecho de que defiende con virulencia argumental que jamás hay que desvelar nada personal en las redes; y yo no hago otra cosa (cuidado, mi diario no pertenece al fenómeno llamado redes, es otra cosa). Él es muy radical y aunque a mí me gustan las radicalidades, no acabo de sintonizar con su pensamiento. Por ejemplo, él, coherentemente, denosta la posmodernidad y yo no consigo ser otra cosa, aunque tampoco quiera, porque soy tan moralista como él.
No sé por qué traigo a colación a Maestro (de nombre y profesión), se me ha ido el santo al cielo, otra vez. Sí, ahora que caigo, es por refutarlo en el sentido de que si yo, además de viejo (él no escribe para los viejos), me quedara quieto, sin hacer nada, solo filtrando férreamente la pureza de la más estricta racionalidad, no escribiría este diario y que a Maestro le escandalizaría, sin duda. Menos mal que jamás accederá a él.
El caso es que seguiré mostrando todas las debilidades aquí, las que exuda mi lado emocional; mi forzada abstinencia sexual, mi sangrante soledad (solo a veces), y mi crudo envejecimiento, por ejemplo; y si con estos frágiles mimbres sobre los que sostengo mi vida, además, no me permitiera orear mis pútridas miseras para disgusto de Maestro, seguramente moriría; así que a Maestro que le den, porque da igual lo que yo diga aquí, es mi libertad y mi supervivencia.
A pesar de todo, a Maestro, tan rígido en sus moralidades (un santo laico), le reconozco una inteligencia y lucidez de altísimo nivel. Y el fulgor de su prosa, nada idealista (ante todo la razón, más apasionante que cualquier idealización de tres al cuarto), por lo que comenzaré inmediatamente su última obra: El fracaso de la felicidad (2026).
Ah, querido señor Maestro, últimamente estoy planeando cometer la más nefanda de las incorreciones: ir en octubre a Benidorm a ver si encuentro mujeres a las que les guste putear, como a mí. Dicen que sí que allí hay gentes (también mujeres) con ganas de marcha; si es así puede ser como un aquelarre, y eso me interesa (por lo de mi vena nihilista), o no tanto. Ya veré lo que hago o lo que no.
La Fotografía: El deseo que no se alcanza en la vejez III (reclusas puteando), de la estupenda serie En el barro (2025), de Sebastián Ortega

Pepe Fuentes ·