DIARIO DE UN CONDENADO 22.1
“Para ellos, Spinoza, dejaría en delante de ser considerado persona, sería un ex judío. En julio de 1656 se celebró una gran ceremonia de excomunión y Spinoza fue expulsado de la comunidad judía con toda solemnidad: se tocó el gran cuerno, las velas fueron apagadas una a una y se proclamó en alta voz la maldición. Spinoza en 90 minutos, de Paul Strathern. Audiolibro
Viernes, dieciocho de septiembre de dos mil veintiséis
Ha llegado un nuevo fin de semana. Parece que será diferente, probablemente me acerque a Madrid el domingo (tengo una cita comprometida). Veremos si se cumple como está planeada.
Si no, será un fin de semana de clausura, como todos. Y encima no tengo temas sobre los que explayarme. Se puede hacer largo si finalmente no viajo.
Hoy he leído (escuchado), una breve biografía, personal y filosófica sobre Baruch Spinoza, judío, de ancestros burgaleses (Espinosa de los Monteros), y portugueses. En la segunda parte de su vida recaló en Holanda y se dedicó a pulir lentes y filosofar. Panteísta (Dios, o sea, la Naturaleza), y lúcido, ya en su época, s XVII, tenía una concepción ética sobre el mundo homologables con algunos avanzados postulados contemporáneos, sobre todo en lo que se refiere a la psicología y al deseo del ser humano
“Define el deseo como la verdadera esencia del hombre. Y el placer es la transición desde un estado de perfección menor a un estado de mayor perfección. El dolor es lo opuesto”. Paul Strathern
Baruch Spinoza, molestó mucho a los judíos portugueses (lisboetas) al negar determinados principios intocables de los dogmas de esa creencia. Predicaba críticamente en las inmediaciones de la sinagoga con heterodoxas opiniones: “Según él, los autores del Pentateuco, los 5 primeros libros de la Biblia eran unos ignorantes en ciencia y no mucho más sabios como teólogos. Por si esto no fuera suficiente, Spinoza, a sus 22 años, argumentaba que no había pruebas en la Biblia que demostraran que Dios tuviera cuerpo, que el alma fuera inmortal o que Los Ángeles existían, como si la lucha de Jacob no hubiera sido más que una especie de ataque epiléptico” …
La Fotografía: Catedral de Toledo, en día de fiesta mayor. Aquí también estuvieron los judíos, hasta que los Reyes Católicos los echaron en 1492, como hicieron ellos con Spinoza. Cuanto se parecen los creyentes del libro, en sus tres acepciones de lo mismo. Manía de los seres humanos, especialmente los que profesan estrictas creencias y están organizados, que sienten hostilidad hacia los que no son de los suyos. En religión y política, organizarse supone anatemizar a los de otras creencias con mayor eficacia.