DIARIO DEL ESPANTO 16.1
«Sumisión a una potencia extranjera, destrucción de las fuerzas del orden y ataque al Estado dan idea de en qué manos ha ido cayendo la llamada izquierda de este país», Félix de Azúa
Miércoles, veintitrés de septiembre de dos mil veintiséis
Llevo mucho tiempo eludiendo traer a este diario la situación política de España, quizá porque me da grima pararme ante el vergonzante espectáculo de la descomposición del que fue mi país toda mi vida. Ya es otro.
La razón: siento una profunda repugnancia hacia el gobierno y la clase política que lo sustenta, concretamente un partido “progresista” (significativa y trascendente manipulación del lenguaje) y su líder, un narcisista patológico de alta peligrosidad para el entorno donde actúe.
Y luego, un paso más allá, sus adláteres y colaboradores necesarios, forajidos también, pero a un nivel de meros comparsas subordinados a la obediencia debida y la indignidad.
También están otros partidos, imprescindibles para sostener la trama delictiva, y estos ya encantados porque tienen un objetivo principal, deteriorar como paso previo a la destrucción total del estado en el que viven y actúan.
Son abanderados abierta y orgullosamente de sus movimientos traidores. El estado al que traicionan los protege, subvenciona y les permite participar en el aquelarre encendiéndoles las antorchas rituales Ku Klux Klan (KKK). Así son los independentistas en sus actuaciones y todos están en la conjura de quemar el país, no sin antes esquilmarlo.
Odian y escupen al resto que no piensan o sienten como ellos, pero, sobre todo, si eres vecino y vives en su misma cultura de la que se avergüenzan. La estupidez humana en estos especímenes no tiene límites. Y lo peor de todo, también desprecian a nuestra lengua, compartida por seiscientos millones de hablantes y oficial en veinte países. Ellos, entre el orgullo de pertenencia a una comunidad riquísima culturalmente, prefieren sectariamente el habla de los pocos. Hay que ser muy obtuso y estrecho de miras para elegir esa opción. Allá ellos.
No soy especialista en el análisis de la trama y estrategia política de deconstrucción de España; pero sí me siento en la necesidad de constatar lo que observo, aun quedándome muy lejos de tocar algo de la verdad contrastable de lo que sucede, sencillamente porque soy incapaz de entenderlo, o al menos elaborar una teoría de aproximación que tenga alguna lógica que me deje tranquilo…
La Fotografía: Grafiti de un tipo en el extinto muro de Berlín, saltándose el muro de la dignidad y la virtud como un vulgar ladrón. Lo construyeron los comunistas ¡qué indigna afinidad! para aislarse del mundo occidental, y mira por dónde ahora me viene estupendamente para esta entrada, dado el gran parecido entre uno y otro. Es la misma pretensión de nuestro proxeneta (no está chuleando) y vulgar estafador: alejarnos del mundo democrático y monarquía parlamentaria que tan bien nos viene a un país como el nuestro, de dudoso pasado, social e individualmente indolente, superficial, bullanguero, vocacionalmente cainita y separatista (hasta nosotros queremos separarnos de nosotros mismos).