Ciudades secas, herméticas, silenciosas. En ellas nada es fácil, no ayudan…

© 2010 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2010
Localizacion
Cuenca (España)
Soporte de imagen
-120 MM- ROLLEI INFRARROJA 400 (3200)
Fecha de diario
2016-06-05
Referencia
4137

WIFREDO LAM (Museo Reina Sofía, catorce de mayo). La mejor disposición nos acompañaba. Y sí, las primeras salas de la exposición respondieron plenamente a las expectativas que habíamos traído desde tan lejos y tan temprano. En esas salas habían colgado obras emocionantes, vibrantes de tensión y equilibrio expresivo. Resonaban como golpes de tambor, o más bien secos puñetazos; figuraciones sencillas, directas, de una concepción bellísima y atávica expresividad. Esas obras estaban impregnadas de una cierta sequedad ibérica y correspondían a la etapa española de Lam y comienzo de su larga carrera (me entusiasmó una panorámica de Cuenca, plena de proyecciones sombrías, como la ciudad). Luego, un destilado de las influencias de las vanguardias europeas que recibió directamente cuando se trasladó a París y especialmente de Picasso y los surrealistas (tuvo mucha relación con Breton). Época referencial y de gran fuerza expresiva sobre la que pivota toda su obra posterior, me parece. Más adelante, el grueso de la exposición, que corresponde a su etapa caribeña, solo una década, pero que supone un reencuentro muy determinante con sus orígenes y su más auténtica concepción plástica y filosófica. Parece que desde siempre llevó consigo esa paleta. Su discurso se hace más complejo, pero también más confuso, me parece, porque introduce demasiados elementos: un destilado de sus influencias europeas, aderezadas con un cierto orfismo y colorismo caribeño. Esa especie de exuberancia transcultural se manifiesta  y concreta en composiciones de un antropocentrismo esotérico, o algo así. Sí, en ese preciso instante, hacia la mitad del itinerario, habíamos llegado al núcleo central de la obra de Lam o, al menos, de la que ofrecía el Reina Sofía (en el pequeño y escaso folleto que ofrece el museo, no dan cuenta de quién escribe la presentación y en el colmo del desprecio a los visitantes, ni siquiera quién comisariaba la muestra). El caso es que ese profuso apartado enseguida comenzó a parecerme de un esoterismo intelectualizado y árido, y salvo con algunas excepciones, retórico y reiterativo. Me fatigó tanto “irrealismo” mágico, por llamarlo de algún modo. El resultado final de la experiencia fue que pasé de un entusiasmo exultante a una frialdad cansina, casi a un –y esto cuando se acaba-. No obstante, mereció la pena el viaje, sí, porque estamos hablando de uno de los grandes artistas plásticos del siglo XX, y a fin de cuentas el museo había preparado una excelente muestra, a pesar de algunas inexplicables omisiones sin demasiada importancia. 

© 2006 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2006
Localizacion
Toledo (España)
Soporte de imagen
-35 MM. Kodak. High-Speed Infrared 100
Copiado máximo en soporte baritado
2
Fecha de diario
2011-05-17
Referencia
1978

Trece de Mayo: anoche fuimos a cenar. Solemos relacionarnos ocasionalmente con gente los fines de semana. Sin embargo, nuestras cosas no solemos compartirlas con nadie. Nos bastamos. Ayer celebrábamos nuestro aniversario del momento exacto que decidimos estar juntos por el resto de nuestro tiempo; sin decírnoslo lo supimos nada más cruzar las primeras palabras, un sábado noche de discoteca, hace veintiún años. Ayer brindamos por otros veintiuno, si la enfermedad y la muerte nos respetan. Mientras cenábamos fue cayendo la noche sobre -la ciudad- que teníamos justo enfrente, pero a la que apenas dimos importancia, porque nos dedicamos a mirarnos nosotros. Nos importaba más nuestra conversación (larga), bromas y risas. Todo fue muy bien anoche y todo nos va bien. Llegamos a la conclusión de que teníamos suerte con lo nuestro.

© 2010 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2010
Localizacion
Cuenca (España)
Soporte de imagen
-120 MM- ROLLEI SUPERPAN 200
Fecha de diario
2010-04-27
Referencia
4279

…Todo acabó para nosotros a las doce y media, más o menos. Después, subimos a la zona más alta de la ciudad, cerca del breve y casi extinguido castillo, descansamos al sol y comimos un poco. Iniciamos el regreso, aunque la fiesta seguía. Al bajar por las  vertiginosas cuestas fuimos encontrándonos con otras procesiones, santos, bandas de música y capuchones de otros colores; pero ya nos habíamos cansado. A las tres de la tarde iniciamos el regreso; antes de alejarnos echamos un último vistazo a la extraña ciudad encaramada… 

© 1979 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
1979
Localizacion
Cuenca (España)
Soporte de imagen
-35 MM. TRIX 400
Copiado máximo en soporte baritado
2
Fecha de diario
2006-09-23
Referencia
2045

UNA VEZ AL AÑO VOY A CUENCA MUY TEMPRANO: desde hace algunos años mantengo una costumbre (que pienso abandonar): visitar esta ciudad  en la madrugada del viernes de la Semana Santa Católica. Naturalmente para fotografiar, porque me interesan mucho los gestos y actitudes que adoptan las personas inmersas en el espíritu de la causa o manía que les reúne. No así la manía en sí misma, que procuro obviar o eludir por anecdótica y sabida.  Esta es mi primera fotografía de mi primer viaje a Cuenca (que hice por motivos muy distintos). Me gusta mucho Cuenca (debe ser porque sólo voy  una o dos veces al año) y siempre miro con mucha curiosidad y gusto a la ciudad y sus habitantes. 

© 2000 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2000
Localizacion
Fez (Marruecos)
Soporte de imagen
-120 MM.- AGFA 25
Soporte de copias
ILFOBROM GALERY FB
Viraje
SELENIO
Tamaño
46,5 x 58,2 cm
Copiado máximo en soporte baritado
3
Copias disponibles
3
Año de copiado
2001
Fecha de diario
2016-03-07
Referencia
501

DIGRESIÓN SIETE. Les chevaux de Dieu (Los caballos de Dios) Marruecos (2012). Guión y Dirección: Nabil Ayouch. Intérpretes: Abdelhakim Rachid, Abdelilah Rachid, Hamza Souidek. Película inclemente, descarnada, auténtica. Desoladora porque en ella aparecen seres humanos cegados por la ignorancia, manipulados hasta lo insoportable. Es difícil mirar esta película sin sentir un escalofrío que te hiela la sangre. Sí, por previsible, posible e inevitable. Su naturalismo conmueve hasta el daño. Los protagonistas crecen en un barrio de chabolas marginal del que no han salido nunca. No saben lo que les pasa, no aciertan a poner palabras a su oscuridad; quizá las palabras podrían salvarles, pero no las tienen, nadie se las  ha ofrecido. Nadie ha entreabierto nunca un angosto resquicio de luz que les habría permitido saber que son seres humanos con capacidad para mejorar sus vidas. Nadie les ha dado nada.  Sienten un vacío cultural, emocional, espiritual y, sobre todo, afectivo que les produce un vértigo insoportable. Son seres insignificantes porque así se sienten. En ese preciso instante de agonía donde no pueden ir más allá, ni siquiera dar un paso más, llegan esos abominables seres, igualmente perdidos, pero que han encontrado un infame y falaz refugio. Tienen un grado más de inteligencia o perversión o pura maldad y, además, han encontrado sentido a su vida galopando sobre un infinito resentimiento dirigido a supuestos enemigos que no lo son. Solo ellos manejan las claves de sus enceguecidas falacias cargadas de odio. Y les acogen, y les hablan, y aparentemente les escuchan, y supuestamente les cuidan; aun sabiendo que los sacrificaran para su propia supervivencia. En el colmo del escarnio les aseguran el paraíso, y los pobres, en su desesperación, se lo creen. Los humanizan deshumanizándolos. Para ellos solo son bombas: los matarán matando a otros inocentes. Todos mueren, ellos viven ¿Cuántos imanes se han inmolado en estos años? Ninguno. Es tan fácil que asusta. Decía Chejov que un perro hambriento solo tiene fe en la carne. Los caballos huyen, los perros muerden. Ellos, los chicos a los que nadie abraza, se convierten en caballos desbocados e incontenibles. Sus perros desaparecen y parten a buscar otras almas inocentes que necesiten que les miren a los ojos y les digan que son importantes. Luego, un abrazo y una fórmula de despedida: –nos veremos en el paraíso– (si Alá así lo quiere), entran en trance y mueren. Ya está, no hay más.

© 2000 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2000
Localizacion
Boumalne (Marruecos)
Soporte de imagen
-120 MM.- AGFA 25
Soporte de copias
ILFOBROM GALERY FB
Viraje
SELENIO
Tamaño
46,5 x 58,2 cm
Copiado máximo en soporte baritado
3
Copias disponibles
3
Año de copiado
2001
Fecha de diario
2006-02-04
Referencia
341

Uno de los libros más importantes para mí es El desierto de los Tártaros, de Dino Buzzati. En ningún otro he sentido el  tiempo como la materia misma de la narración. El protagonista no es Drogo, es el tiempo, el de Drogo y el de todos. Un tiempo inexorable, desolador, ajustado con precisión a la vida, la vida misma. Sientes su  tiempo como propio, arrancándote cada día trozos de alma, sospechando que  te convertirá en una figura espectral y trágica. Drogo llega al final exhausto, sin haber entendido el misterio de los Tártaros y de su desierto; más o menos como todos llegaremos al final, perplejos y derrotados. Quizá lo único importante sea llegar con algo de belleza en el equipaje, como Drogo, que pasó su vida mirando con fijeza el desierto y anhelando a los tártaros que para él nunca llegaron; lejanos y huidizos para que él pudiera seguir atesorando sueños y llenando su tiempo vacío. Esta fotografía  pertenece en mi imaginario al mundo de Drogo y cuando la hice sentí sensaciones parecidas a las que tuve leyendo El desierto de los Tártaros. La fotografía y el texto de Buzzati, son una muestra expresiva de mi más íntima forma de entender la belleza y la vida y por ello me resulta GOZOSO ofrecéroslos:

“Pero nunca se acaba, los días se hacen cada vez más breves, los compañeros de viaje más escasos; en las ventanas hay apáticas figuras pálidas que sacuden la cabeza.

Hasta que Drogo se quede completamente solo y aparezca en el horizonte la franja de un inmenso mar azul, de color plomo. Ahora estará cansado, las casas a lo largo del camino tendrán casi todas las ventanas cerradas y las escasas personas visibles le responderán con un gesto desconsolado: lo bueno estaba detrás, muy detrás,…”Dino Buzzati

Uno y la ciudad, y el agua en medio: una perentoria necesidad de hacer la travesía hasta ella…

"Toledo es complicada, polimorfa, hermética, recelosa y secreta…". Luis Racionero

“Ciudad/ya tan lejana”. Jaime Gil de Biedma

"La estética de la ciudad es el collage y la enumeración caótica". Antonio Muñoz Molina

"Las estatuas sueñan con que llegará un día en que serán de carne y hueso,…". Rafael Argullol

Las ciudades, y en las ciudades las esculturas, y en las esculturas el silencio, y en el silencio el mundo entero…