"Nadie está libre de decir simplezas. La desgracia es decirlas seriamente". Michael de Montaigne.

© 2004 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2004
Localizacion
Toledo (España)
Soporte de imagen
-120 MM.- ILFORD 50
Soporte de copias
ILFORD MULTIGRADO BARITADO
Viraje
SELENIO
Tamaño
28 x 35 cm
Copiado máximo en soporte baritado
2
Fecha de diario
2015-03-11
Referencia
500

DIGRESIÓN UNA: Magical Girl. Carlos Vermut (2014). El mundo del cine, la opinión pública especializada, y los gustos particulares también (la prueba es el éxito de taquilla de ocho apellidos vascos), están entusiasmados con el monumental estallido de calidad e interés que han tenido las creaciones patrias en dos mil catorce, según se oye por doquier. Pues qué bien. Para empezar, a mí, la única que me gustado mucho es la película de Vermut; las otras, triunfadoras de los Goyas, aunque ambiciosas y estimables, por entretenidas, bordean peligrosamente la falaz confusión (gato por liebre). A gran altura está Magical (no ha tenido Goyas importantes, salvo el de Bárbara Lennie) que vuela muy alto, tanto que deja a todas las demás a un tamaño liliputiense. La película: cinco personajes, solo cinco y una aparición breve y circunstancial de dos o tres personajes más, secundarios, pero que están confeccionados con los mismos terribles y desoladores patrones que los demás. Nadie ríe, ni siquiera sonríe, porque nada de lo que sucede tiene maldita gracia, sencillamente porque la vida ni es bella, ni maravillosa, ni colorista; los pájaros no cantan, llueve a cantaros, anochece pronto y el lóbrego frío existencial no acaba nunca. Los personajes, atrapados en un ceremonial aciago, en un escenario callado y oscuro, parecen actuar por funestos impulsos controlados por una fuerza misteriosa que les hace entrechocar sordamente unos con otros. Sus hondos y desdichados silencios son de un dramatismo sobrecogedor, por auténticos y creíbles. No todo es desolación porque en esta terrible historia de fatalismos desesperanzados hay fulgurantes y luminosos destellos de piedad, de inmensa generosidad. La película tiene un guión sobrio y perfecto, inmerso en sombras, sueños y aciagos destinos, que conmueve con su inexorabilidad misteriosa y precisa, soberbiamente dirigida e interpretada. El ritmo de la narración es, sencillamente, perfecto. Y las interpretaciones: qué se podría decir de la niña (Lucía Pollan), o de Pepe Sacristán (quizá la mejor interpretación en la que le he visto nunca) y de Luis Bermejo o Bárbara Lennie, que no sea expresar la más embobada admiración y agradecimiento por sus composiciones. Y ahora un comentario terriblemente tópico pero que no me resisto a hacer: esta película esconde en sus entrañas el alma del mejor Buñuel. Luis Martínez (El Mundo) se refiere acertadamente a lo que decía en San Sebastián Bille August: que si tuviera que destacar una característica del cine de su maestro Bergman sería “su capacidad para mezclar en la misma escena la realidad y el sueño”. Así es esta memorable película.    

© 2016 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2016
Localizacion
Toledo (España)
Soporte de imagen
-120 MM- ILFORD PAN F 50
Fecha de diario
2017-03-11
Referencia
7706

DESCONEXIONES (de una Supuesta Realidad). “Hay en lo más íntimo de nuestro ser la huella de un tiempo que no es nuestro tiempo, de un mundo del que el mundo de ahora es sólo pálido reflejo”. Antonio Colinas. He invitado hoy a este diario al señor Colinas porque en esa cita hay algo que me resuena como propio, pero no porque me guste la poesía de este señor (que no he leído). No sé porqué, pero no me gusta. O quizá lo sepa un poquito y debe ser porque me parece un hombre algo melifluo y muy contento consigo mismo y con la Supuesta Realidad. Creo que últimamente ha terminado y hasta publicado un libro de memorias en el que ha concluido que su vida ha tenido sentido. Pues que le siente bien el despropósito.

© 2015 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2015
Localizacion
Toledo (España)
Soporte de imagen
-120 MM-SFX 200 (100)
Fecha de diario
2015-12-03
Referencia
3844

ALGUNAS COSAS QUE ME PASAN CUANDO ME ATREVO A SALIR A LA CALLE III (segunda parte). Vertió un líquido espeso y frío y a continuación me pasó por toda ella una especie de terminal esférico, o eso me pareció, pero que debía ser paranormal porque veía más allá de mis carnes, supuse. Hasta alma debía tener. El doctor especialista de huidiza mirada presionaba ligeramente el dispositivo recorriendo mi tripa en varias direcciones. Miraba alternativamente al monitor y a mi tripa y entonces me dijo, con tono admonitorio, que no debía haber meado antes, como me dijo en la visita anterior, porque con la vejiga vacía se veía peor lo que buscaba (es verdad, me acordé, pero tuve ganas y lo hice, sin más). No le contesté. Me concentré en el techo y en respirar hondo, como me indicó. A estas alturas todavía no habíamos cruzado una mirada, y ahora menos, ya que yo tenía una posición casi indecorosa. -Todo está bien, tu próstata es pequeña-. Eso dijo. Pero no supe si era una buena o una mala noticia. Tampoco se lo pregunté. Empezaba a estar harto del esquivo individuo. La sesión extrasensorial y tecnológica acabó y regresamos a la mesa. Volvió a enfrascarse en la pantalla y en el teclado, al que tenía que mirar atentamente para que sus dos erráticos dedos acertaran con la tecla a pulsar. Seguro que pensaba que un teclado era un invento del diablo. Le pregunté cuál podía ser la causa de los síntomas que habían motivado mi visita. Eludió la respuesta con vaguedades. Supuse que no tenía ni puñetera idea, aunque durante todo el tiempo se mostró sumamente concentrado, como si todavía creyera que fuera posible saberlo. No insistí porque un desinformado como yo siempre está dispuesto a disculpar la ignorancia. Mi esfuerzo había servido de poco: no tenía un diagnóstico. Lo curioso es que apenas me importaba porque si lo hubiera tenido habría que haber puesto remedio y eso siempre resulta molestísimo. Y encima podría ser erróneo y el tratamiento contraproducente. Mejor dejar las cosas como estaban. Finalmente, me indicó que volviera dentro de un año, a revisión, con los resultados de una analítica previa. Me alegró mucho saber que no volvería a ver al doctor “especialista” hasta dentro de mucho. En ese largo tiempo podríamos desaparecer cualquiera de los dos, o los dos, y así nos ahorraríamos el “trago”-pensé-. Supuse que debía largarme ya puesto todo había terminado. Eso hice. Le di las gracias buscando la puerta de salida, que de pronto no encontraba. Sin mirarle, claro. Él no levantó la cabeza para decirme adiós. Creo que ni siquiera se despidió. No nos caímos bien, pero fue culpa suya, desde luego. FIN.

© 2015 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2015
Localizacion
Toledo (España)
Soporte de imagen
-120 MM-SFX 200 (100)
Fecha de diario
2015-12-02
Referencia
6736

ALGUNAS COSAS QUE ME PASAN CUANDO ME ATREVO A SALIR A LA CALLE II (segunda parte). Tengo por costumbre ser estrictamente puntual así que, a las cinco, la hora que me dijeron que me presentara, allí estaba, dispuesto a soportarlo todo. Ellos también fueron tan puntuales como una corrida de toros. Entré en el angosto despachito del doctor especialista y creo recordar que ni siquiera levantó la cabeza de la pantalla. Yo tampoco miré con atención su perfil (el tipo parecía vivir de lado). Le coloqué los resultados de las analíticas sobre la mesa y su mirada se trasladó, sin pasar por mi cara, de la pantalla a los folios que me contaban por dentro. Enseguida me informó de lo que me temía: -colesterol alto, debe ir a su médico de “cabecera”-. El dichoso colesterol no era su especialidad, al parecer. Los médicos lo tienen todo muy bien organizado, por temáticas. Todo lo demás estaba bien, salvo un poquito alto el ácido úrico, pero nadie es perfecto, debimos pensar ambos. Infección no tenía, así que se volvió al teclado y a la pantalla a anotar algo con sus inexpertos dedos índices (en eso no había progresado). Seguía sin levantar la vista hacía mí. Yo tampoco le prestaba mucha atención. No nos caíamos bien, sospeché. Después de su alarde mecanográfico, me pidió que me tumbara en una camilla y me descubriera la tripa. (Continuará)    

© 2012 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2012
Localizacion
Oreja (España)
Soporte de imagen
-120 MM- ILFORD DELTA 3200
Soporte de copias
ILFORD MULTIGRADO BARITADO
Viraje
SELENIO
Tamaño
28 x 35 cm
Copiado máximo en soporte baritado
2
Año de copiado
2015
Fecha de diario
2015-01-14
Referencia
5844

DIGRESIÓN UNA: Locke (2013), guión y dirección Steven Knight. Interpretada por Tom Hardy. Película de carretera, nocturna pero luminosa. Contrarreloj en tiempo real. Un hombre se acerca en la oscuridad hacia sí mismo con fuerza y determinación. No duda, aunque tema y llore. Su decisión es inconmovible. Hay momentos en que una persona que se precie hace lo que tiene que hacer, y esta historia lo muestra creíble y conmovedoramente. No hay tregua y tampoco flaquezas. El hombre está solo, en su coche, con la carretera oscura y hostil frente a su mirada y su fuerza que no sabe de dónde ha salido. Es nueva para él. La responsabilidad profesional y la calidez del hogar familiar tiran de él con fuerza insoportable. Las llamadas telefónicas le abruman, le acorralan, la realidad de su vida, una determinada realidad, le envuelve y le somete a una espiral que tira de él hacia abajo, hacia la oscuridad absoluta, aunque aparentemente confortable; pero él sube y sube hacia la luz, la suya, la única posible. Su compromiso con las consecuencias de sus actos le llevan hacia adelante. También su generosidad y su piedad. Es un hombre en pie de guerra, íntegro e invencible. Todo está en contra pero él apuesta por la verdad, por su verdad, la única que puede dar sentido a su vida y la única que le permitirá poder mirarse a la cara y a la de los demás. Habla incesantemente por teléfono intentando que todo su mundo circunstancial no se venga abajo con estrépito. También habla con un mal padre, muerto ya. Ajusta cuentas con él. Aparentemente todo acabará bien y mal al mismo tiempo. Quizá la estupidez y la impiedad le aniquilen, pero él habrá vencido ante sí mismo, el único juez y testigo que importa. Película absorbente, inclemente, bella, convulsa, imprescindible, perfecta. La narración de la historia combina elementos y tempos con una exacta precisión. El ritmo dramático de los diálogos telefónicos, fundidos con los expresionistas paisajes nocturnos de autopista y los primeros planos del rostro del protagonista son, sencillamente, perfectos. Pero no, no es solo la depurada técnica cinematográfica lo que hechiza, sino también, y eso es la parte esencial de esta historia, la carrera imparable del protagonista hacia la consecución de su ideal ético, de lo que les debe a los demás por sus actos; de quién es él en el mundo y de lo que significa pasar honestamente por la vida.Todo eso y más es Locke.    

© 2012 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2012
Localizacion
Oreja (España)
Soporte de imagen
-120 MM- ILFORD DELTA 3200
Fecha de diario
2017-03-09
Referencia
7294

DESCONEXIONES (de una Supuesta Realidad). “…si eres lo que se llama un hombre considerado acabarás como un hombre de mediana edad y luego un hombre viejo en un desván”. Kjell Askildsen. Sí, ya soy muy viejo y anímicamente vivo en un desván. Ahora, a estas alturas, de lo que no tengo ni puñetera idea es de si he sido un hombre considerado; me parece que un poco sí, y lo lamento profundamente, porque lo que sí sé es que esa supuesta consideración no me ha reportado beneficio alguno y, desde luego, ninguna felicidad. Ni siquiera tranquilidad de conciencia, me parece.

Danza comanche…tontamente…

El amante del arte que no sabía de arte…

"…aturdiéndose frente a la nada en la que se había convertido su vida". John Williams

Un ectoplasma habitaba en la sala de los sueños desdichados…

Titubeos en el claroscuro…bordeando el suicidio…

Los buenos propósitos nunca le salieron bien…