2 MARZO 2016

© 2000 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2000
Localizacion
Atlas (Marruecos)
Soporte de imagen
-120 MM.- AGFA 25
Soporte de copias
ILFOBROM GALERY FB
Viraje
SELENIO
Tamaño
46,5 x 58,2 cm
Copiado máximo en soporte baritado
3
Copias disponibles
2
Año de copiado
2000
Fecha de diario
2016-03-02
Referencia
2530

DIGRESIÓN DOS. Loin des hommes (Far From Men) Lejos de los hombres,  Francia (2014). Dirección y Guión (inspirado en un relato de Albert Camus), David Oelhoffen. Música: Warren Ellis, Nick Cave. Fotografía: Guillaume Deffontaines. Intérpretes: Viggo Mortensen, Reda Kateb. A este diario la fotos vienen, además de porque sí, sobre todo, porque tengo texto. Hoy es al revés, el texto viene porque tengo fotografía y porque anoche vi una película que tiene que ver con este paisaje del Atlas magrebí. Tenía ilusión por ver esta película, a priori reunía los ingredientes que a mí tanto me gustan, a saber: desarrollo de una itinerancia épica en paisajes hostiles, pocos personajes contra adversidades incontroladas, persecución de los débiles por los fuertes y aroma de western inclemente. También, un emocionante paisaje ásperamente metafísico. Sí, todo eso al parecer contenía la historia. Además de la sombra de Albert Camus en la concepción del guión.  Por si fueran pocos los buenos auspicios, excelentes críticas sin excepción. Cuando pulsé el botón de play me relamía de gusto.  Sí, todos los componentes que esperaba ver en la historia estaban, pero congelados. El paisaje, los héroes que escapan de los perseguidores, el itinerario plagado de dificultades y, por tener, hasta trasfondo existencial había (Camus) pero tedioso hasta el bostezo. En ningún momento sentí emoción o al menos un poco de la tensión de la épica. Ni lejanamente. Y eso que los críticos, más cualificados que yo para detectar esencias, se han deshecho en elogios, en recalcar matices como: “Viggo Mortensen y Reda Kateb en igualado duelo de sobriedades aprenden a descifrarse entre el vacío y la destrucción” (Jordi Costa), o ” Viggo Mortensen y Reda Kateb lo son todo en este relato parsimonioso y austero que habla del desarraigo o de la imposibilidad de ser neutral en una guerra, en el que la gestualidad escueta y la parquedad de palabra inoculan verdad y contenida emoción a la belleza de sus imágenes” (Alberto Bermejo). Lamento desconsoladamente no haber percibido  lo que han visto los oráculos ya que, de haber visto lo que ellos, me habría resultado inmensamente gozoso. No termino de entender del todo porque solo vi una historia contada con frialdad formal en la que los dos protagonistas  no consiguen insuflar un ápice de fibra emocional, a pesar de que parecen dotados, voluntariosos y esforzados. Lo intentan, pero no, no lo consiguen. Debo estar profundamente equivocado o ciego. Menos mal que al menos está el paisaje, creíble, bello y conmovedor.

Pepe Fuentes ·