21 MARZO 2016

© 2016 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2016
Localizacion
Toledo (España)
Soporte de imagen
-35 MM- SFX 200 (800)
Fecha de diario
2016-03-21
Referencia
6964

EL PASEO DIARIO. Cuarta parte (y última). En vez de subir por el serpenteante camino, que fue romano en su origen, decidí hacerlo escalando por la parte más abrupta  y vertiginosa, en línea recta y peligrosa a la cumbre. Como El Chuchi no podía escalar por piedras verticales e inaccesibles para él, le cogía en brazos y le aupaba al siguiente nivel y así varias veces. A Charlie Brown le encantaba ese juego y agradecía mi ayuda moviendo el rabo frenéticamente. Finalmente llegamos a la cima, al poblado prehistórico recién excavado. El Chuchi se largó a ver si pillaba  algún conejo y de paso a sacarme a mí de quicio, que también le encanta, porque nunca vuelve cuando quiero que lo haga. Me gustan las excavaciones arqueológicas a pesar de que suelen ser estéticamente áridas, previsibles y aburridas. Nada fotográficas. El lado bueno son las imaginativas interpretaciones que hacen los arqueólogos, profesión sin duda muy creativa.  Han estudiado mucho, supongo, por lo que cuentan con referentes más o menos contrastados que les permiten, a grandes rasgos, describir lo que encuentran bajo tierra, lo que antes era invisible y deja de serlo por la gracia de sus piquetas (lo mío, con la cámara, es algo parecido, aunque siempre fracase). Bien, a la eficacia de sus contundentes instrumentos, añaden probables referentes históricos, pero llega un momento que no pueden ir más allá, supongo, y entonces comienza la abstracción creativa: convertir el tiempo cronológico en un baile de siglos plagado de licencias poéticas, históricas, arquitectónicas, culturales, arqueológicas y hasta antropológicas, supongo. En definitiva, mera especulación sobre lo que pudo ser y que quizá llegara a ser, o no. Quién sabe. Todo ese juego idealizado entre hoyos y piedras polvorientas apelmazadas, apenas reconocibles como construcciones remotas, unidas a las propias intuiciones, resultan entretenidas, que no fotográficas, ya lo creo. No fotografié las excavaciones porque el último negativo del último rollo que llevaba lo emplee en hacer esta toma en la que se puede observar la vertiginosa ascensión que acabábamos de hacer El Chuchi y yo; que por cierto, seguía sin aparecer. Tiene la increíble habilidad de hacerse invisible cuando le da la gana. Es mágico ¡¡¡Jodido perrito!!! Al circo lo voy a llevar.    

Pepe Fuentes ·