27 OCTUBRE 2020

© 2020 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2020
Localizacion
Algodor (España)
Soporte de imagen
DIGITAL 2000
Fecha de diario
2020-10-27
Referencia
8391

DIARIO de las otras COSAS 11.
Jueves, quince de octubre, 9:30 de la mañana:
… Había llegado la hora de cambiar de escenario. Nos acercamos a una especie de poblado fantasmal, indefinible. Se trata de un conjunto de casas habitadas (unas sí, otras no, aparentemente), en torno a una estación de tren abandonada. Había estado unos días antes sin cámara y sentí que se trataba de un sitio singular digno de exploración. En esta mañana volví a sentir lo mismo: indefinibles percepciones, detalles, matices, y una atmósfera de extraña soledad habitada. Frente a las casas bajas había restos de vida doméstica cotidiana: mesas, sillas de jardín, vasos, e incluso algunos platos olvidados; juguetes infantiles que parecía que habían sido utilizados el día anterior; coches viejos polvorientos, otros nuevos, flamantes y hasta lujosos. En ese extraño escenario había algo que no cuadraba, que resultaba inquietante, y era que puertas y ventanas estaban herméticamente cerradas desde hacía mucho tiempo. Nadie por ninguna parte, soledad y sensación de absoluto y hasta amenazante vacío. Hice algunas fotografías de puertas y ventanas, sin demasiado interés fotográfico. Recorrí la larga calle donde se alineaban las casas y un bloque de viviendas de protección oficial de dos plantas (1951) y siete u ocho portales. Fui hasta el fondo y volví, sin ninguna novedad, pero no me decidía a marcharme porque tenía la sensación de que me estaba dejando algo detrás, sin hacer. En el recorrido por esa calle fantasmal Charlie, que habitualmente me precede, venía detrás buscando mi protección, algo encogido y remiso a avanzar. Parecía sobrecogido. No había perros por ninguna parte. Súbitamente, encontré lo que me estaba dejando detrás: un caballo, que no había visto antes y que parecía que se habían dejado olvidado en su jaula. Turbado, solo hice esta fotografía. Enseguida nos marchamos. Como Charlie, me sentía muy inquieto allí.

Pepe Fuentes ·