DIARIO DE MI FELICIDAD 22 y 3
“No hay nada tan duro como estar obligados a ser padres de nuestros padres”. Henning Mankell
Sábado, veinte de junio de dos mil veintiséis
… Mi familia estadounidense estuvo aquí, en Toledo, diez días, desde el jueves once hasta hoy. Mi hijo llegó cuatro días más.
Vinieron: Gabriel, Jackie, Lucía y Emma (también ha venido Gavin, el novio de Lucía).
Hemos compartido comidas y cenas, paseos y visitas, como ayer en Madrid, al estadio Santiago Bernabéu (nos gusta el Real Madrid, es más que un equipo de fútbol, es una institución española, y nosotros somos españoles, pero también estadounidenses, porque son más.
A mí me apasiona Estados Unidos: su cultura, sus gentes, sus paisajes, sus ciudades… y, sobre todo, su literatura y su cine. Entiendo que Gabriel se haya nacionalizado estadounidense, pero desde su españolidad irrenunciable. Él ama su cultura de origen, incluso más que yo. Ninguno de los dos somos nacionalistas españoles, ni americanos ni de ningún sitio porque no somos imbéciles. Somos respetuosos y cercanos con todo el mundo, salvo con los gilipollas, y lamentablemente, esa es la nacionalidad que más abunda.
A medida que pasa el tiempo sobre nosotros, nos miramos y miramos, mi hijo y yo, con interés creciente, tal vez porque sabemos que ya nos queda menos de poder hablarnos (pronto faltaré yo, claro).
Este año hemos sido uno más (compensamos la marcha de Naty de nuestra familia), porque ha venido Gavin, que será duradero o no, dependerá de ellos, de él y Lucía. Todos hemos aceptado a Gavin (yo no tengo mucho que decir al respecto, pero me ha caído estupendamente. Es un chico brillante, aparte de por un físico singular y atractivo, por una exquisita educación: discreta y respetuosa y en todo momento atento con todos sin autoimponerse en ningún momento o situación.
Decía lo de la mutua atención entre mi hijo y yo, porque este año quizá hemos estado más cerca el uno del otro, lo que me ha permitido fijarme más y apreciar maravillado que se ha convertido en el gran patriarca de una familia que gira en torno a él. Es el gran líder de todos, pero no solo de los suyos, sino de la familia de su madre, de mí, y hasta de sus amigos, a los que se entrega cuando viene anualmente, tanto los que mantiene en Madrid como los de Toledo. Con todos organiza una comida o cena, depende. Nunca, ningún año ha dejado de hacerlo y hace décadas ya. Mi hijo es una grandísima persona. Todos lo adoramos.
Hace tiempo que he dejado de ser su padre para ser su hijo. Cuando estamos juntos, el padre es él, sin duda y así me siento protegido y querido.
La Fotografía: La familia completa en el estadio de fútbol sin fútbol. Todos estuvimos contentos en el tour por del Bernabéu. Lo pasamos bien, luego fuimos a dar una vuelta por las inmediaciones del Palacio Real y comimos cerca de la Plaza Mayor. A media tarde volvimos a Toledo en tren.