16 OCTUBRE 2026

© 2026 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2026
Localizacion
Madrid, Octubre 2026
Soporte de imagen
-DIGITAL 320
Fecha de diario
2026-10-16
Referencia
10483

DIARIO DEL ESPANTO 16.2
“La farsa de la akampada revela, en suma, el mecanismo del populismo de izquierdas: convertir un problema en un artefacto emocional, fabricar un enemigo para legitimar el acto o la norma autoritaria, prometer una solución imposible y usar todo ello para renovar a su casta dirigente. La Puerta del Sol es hoy un gigantesco casting de aspirantes a un cargo público, una especie de concurso televisivo donde gana quien más grita o amenaza”. Jorge Vilches
Miércoles, catorce de octubre de dos mil veintiséis

Ayer fui a Madrid (últimamente voy poco); tenía una cena con una amiga mexicana, residente en Nueva York. Era un encuentro ilusionante. Hablaré de la gratísima experiencia otro día.
Habíamos quedado en el restaurante del Hotel Villa Real, a las ocho.
Llegué a las inmediaciones poco antes de las siete y media y, para hacer tiempo, me acerqué a la Plaza del Sol para echar un vistazo a la ignominiosa y populista agitación política. El suave calificativo que aplico es a partir de que esos perturbadores sin causa han usurpado un espacio público al que tenemos derecho todos y, especialmente, los madrileños. Comenzó a finales de septiembre y, tal y como pude ver, la acampada es total, no queda ni un solo espacio libre, salvo un pasillo que la rodea, entre tiendas de campaña y los muros de los edificios colindantes.
La textura física (deplorable) lo es menos que la política y teórica. Abogan por la consecución gratuita de lo que ellos llaman derechos, como la vivienda, sin entrar en otras evidentes consideraciones como que hay que ganársela dado que es un bien, una riqueza que hay que atesorar a partir del esfuerzo propio. Sin sudor no hay beneficio, así han sido las cosas entre los humanos desde siempre; otra cosa es atentar contra los derechos y el esfuerzo de otros (apropiación). O, dicho de otro modo, un estadio de profunda injusticia y empobrecimiento de toda una sociedad, porque destruye el principio de seguridad jurídica y justa compensación a los esfuerzos realizados. Y no, apestosos muchachos, los derechos se ganan no se usurpan.
A ver, soy consciente que estoy escribiendo con trazos gruesos y elementales de poca finura, pero es que tampoco me apetece pasarme la tarde dando puntadas de economía social e ideológica; o de filosofía política, sencillamente porque caería en torpes obviedades para las que no estoy preparado; o, dicho de otro modo, porque no tengo conocimientos solventes. Parafraseando a Ludwing Wittgenstein: “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”.
Hice algunas fotos sobrecogido por la inmensa estupidez de lo que veía, y poco más.
Una última acotación: los chicos (todos lo eran) que hormigueaban por la lúdica y gamberra acampada, eran muy jóvenes, probablemente no habían trabajado nunca, luego derecho a vivienda, a no ser que se la regalen o la hereden (esfuerzo de otros), no tienen, todavía no. Y a okupar el espacio de los todos, tampoco.
Desde el mismísimo epicentro del espanto, me fui a cenar con una mujer encantadora de abrumadores méritos, acumulados a lo largo de toda una vida de inteligentes esfuerzos.
La Fotografía: Campo de maniobras de jóvenes profundamente desorientados, de escasa formación y menos sensatos principios.

Pepe Fuentes ·