"Ellos también son como yo, me digo. Y así me defiendo de ellos. Y así me defiendo de mí". Antonio Porchia

© 2019 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2019
Localizacion
México D.F.
Referencia
9545
© 2019 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2019
Localizacion
México DF
Soporte de imagen
-35 MM- ILFORD SFX. 200 (800)
Referencia
9522
© 2019 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2019
Localizacion
México DF
Soporte de imagen
-35 MM- ILFORD SFX. 200 (800)
Referencia
9521
© 2019 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2019
Localizacion
México DF
Soporte de imagen
-35 MM- ILFORD SFX. 200 (800)
Fecha de diario
2019-12-24
Referencia
9523

VIAJE A MÉXICO, Julio 2019
México DF:
sábado trece, por la tarde.

Después nos acercamos a la Catedral que se encuentra a menos de trescientos metros. Inmensa: una mezcla heterogénea de barroco, neoclasicismo e incluso algunas reminiscencias góticas.
El interior no me impresionó y tampoco sus grandes dimensiones.
Al lado, otro templo más pequeño con una fachada de piedra repleta de imaginería y de estilo que se podría calificar de mística exultante y ruido estilístico.
Es imposible, me parece, para el turista accidental, indagar o penetrar en capas profundas de la cultura y la esencia histórica de un pueblo; o tan solo a un nivel que vaya un poco más allá de la mera y superficial apariencia de lo que visita…

© 2019 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2019
Localizacion
México DF
Soporte de imagen
-35 MM- ILFORD SFX. 200 (800)
Referencia
9554
© 2019 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2019
Localizacion
San Cristobal de las Casas (México)
Soporte de imagen
-120 MM- ILFORD DELTA 400 (1600)
Fecha de diario
2020-04-30
Referencia
5289

VIAJE A MÉXICO, Julio 2019
San Cristóbal de las Casas:

sábado veinte, a mediodía y por la tarde

Volvimos a San Cristóbal de las Casas. Bruno nos dejó en un restaurante que le habíamos indicado, cerca de la catedral. Comimos carne a la parrilla y una ensalada. Muy bien.
Después de comer nos acercamos al hotel, estaba cerca, a descansar un rato.
Por la tarde continuamos callejeando mientras el cielo se cubría de nubes que anunciaban a grandes voces que la tarde sería suya, como todas.
A las nueve y media nos encontrábamos bajo el toldo en una terraza (llovía intensamente). Se acercó a nosotros una niña muy dulce a ofrecernos pulseras por diez pesos. Naty le compró una y le dio un billete de veinte; la niña dijo que no tenía cambio porque no había vendido nada en todo el día. Le contestó que podía quedarse con el billete de veinte (un euro).
Que la niña no hubiera vendido nada después de llevar todo el día pateando las calles era absolutamente creíble porque los niños ofrecían su mercancía y si les decías que no, agachaban la cabeza y seguían su camino, sin ninguna insistencia. Nunca vimos a niños rematar una venta.
La situación de muchos de ellos en San Cristóbal era penosa. Algunos, muy pequeños, dormían en el suelo al lado del tenderete de sus familiares. Hubo un caso especialmente lamentable: una mujer bastante mayor pedía limosna en el suelo y a su lado un niño de no más de cuatro años dormía arrebujado debajo de unos harapos, con expresión doliente. Eran las cuatro de la tarde. Lo peor fue que les volvimos a ver en la misma posición en unos soportales (llovía), a las diez. Me pregunté, dónde pasarían la noche.
El mes que viene más: un río y una selva, solo para turistas aplicados.

A la caída de la tarde, cuando todo el mundo nos acercábamos al Zócalo (excepto un niño que ya volvía), una chica se acercó a mí y me pidió fotografiar mi vieja cámara grande porque, al parecer, siempre había querido tener una Mamiya.

“Los turistas no saben dónde han estado, pensé. Los viajeros no saben dónde van”. Paul Theroux

“Y lo llamaron Teotihuacán, porque era el lugar donde se enterraban los señores. Pues según decían: Cuando morimos, no es verdad que morimos, porque vivimos, resucitamos, seguimos viviendo, despertamos. Esto nos hace felices

“En la calle, nada más que la calle, y en tu casa, nada. Ni la calle”. Antonio Porchia

“Lejos de ser una terapia, el viaje define una ontología, un arte del ser, una poética propia”. Michel Onfray.

La elegante majestuosidad de las columnatas siempe atesoran sueños de divinidad y belleza…