El soñado y fabuloso mundo cosmopolita…

© 2015 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2015
Localizacion
Berlín (Alemania)
Referencia
1441
© 2015 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2015
Localizacion
Berlín (Alemania)
Referencia
7252
© 2015 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2015
Localizacion
Berlín (Alemania)
Referencia
7255
© 2015 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2015
Localizacion
Berlín (Alemania)
Fecha de diario
2019-10-26
Referencia
6839

DIGRESIÓN DIEZ. In den Gängen (A la vuelta de la esquina). Alemania (2018). Guion: Clemens Meyer y Thomas Stuber. Dirección: Thomas Stuber. Intérpretes: Sandra Hüller, Franz Rogowski, Peter Kurth, Ramona Kunze, Libnow, Gerdy Zint, Henning Peker, Matthias Brenner, Michael Specht, Clemens Meyer. Unos pocos trabajadores de un Hipermercado en medio de ninguna parte, en Alemania, trabajando o deambulando por interminables pasillos entre altísimas estanterías, sombríamente. Entre ellos, el “novato”, Christian, interpretado por un Franz Rogowski sublime, magnífico, que compone un personaje pétreo, cincelado sobre insondables e interminables silencios. El mutismo es un recurso aparentemente fácil (solo hay que estar callado, serio y concentrado) pero, precisamente por eso, arrancar una caudalosa expresión como la de Christian o la de Bruno (Peter Kurth), también un gran personaje en esta historia, resulta de una gran dificultad. Algunos críticos han calificado la película como simpática y sí, puede, pero simplemente debe ser porque te sientes cerca de sus personajes, que realizan cada día tareas aparentemente sencillas (reponen productos en interminables estanterías) pero, probablemente, no sea tan fácil (nada bien hecho es banal). Lo que indudablemente no es sencillo para ellos, es vivir inmersos en vastos desiertos de silencio y soledad, y precisamente ahí, en ese hostil territorio, aplastados por estanterías de la altura de su firmamento, es donde se enfrentan a su desolada perspectiva vivencial diaria. Sí, también es verdad que la historia hace un hueco a una vibrante historia de amor, aunque incierta e imposible, que desahoga la presión de tanto frío y oscuridad, aunque es patente que será improbable que encuentre la luz. Guionistas y director consiguen contar una compleja historia donde sus criaturas se mueven en un permanente claroscuro de la manera más sencilla y auténtica que se pueda imaginar. Los protagonistas avanzan en su día a día silenciosos y veraces, creíbles y entrañables. La puesta en escena es milimétrica y las dos horas de duración se hacen muy cortas, como la vida misma. Soberbia e intimista historia magníficamente fotografiada e interpretada. Cada día disfruto más y más de las grandes películas pequeñas.

© 2015 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2015
Localizacion
Berlín (Alemania)
Soporte de imagen
-120 MM- ILFORD DELTA 3200 (6400)
Referencia
3738
© 2015 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2015
Localizacion
Berlín (Alemania)
Soporte de imagen
-120 MM- TRI-X 400 (800)
Fecha de diario
2018-09-17
Referencia
2939

DIGRESIÓN NUEVE. Wajibaka (Invitación de boda) 2017. Palestina. Guion y dirección: Annemarie Jacir. Intérpretes: Saleh Bakri, Mohammed Bakri, Maria Zreik. En Nazareth, un padre, de sesenta y tres años, y su hijo, en torno a la treintena, tienen que repartir en mano las invitaciones de boda de la hija y hermana, según la tradición árabe. El relato se sustenta en una especie de película de carretera que recorre la zona árabe de Nazareth, de una fealdad y descuido irredimibles. El relato de las visitas transcurre con numerosas paradas en las casas de los invitados, lo que es una suerte porque permite conocer cómo es la vida cotidiana de una clase sencilla y popular. El padre, Abu Shadi, divorciado y profesor de escuela; el hijo, arquitecto que vive en Roma. Ambos, padre e hijo, se acompañan en el viejo coche de Abu Shadi y hablan, intentan conocerse y saber el uno del otro, pero no les resulta fácil, no solo por el tiempo que llevan alejados, sino porque los años y generaciones que les separan hacen del intento un continuo forcejeo más que una exploración empática y cariñosa. Enseguida se ponen en evidencia las grandes diferencias que separan a ambos; el padre, aferrado a las tradiciones de su cultura árabe, y el hijo, abierto al mundo occidental aunque no haya olvidado sus raíces. Ambos, aun con la mejor voluntad afectiva, se muestran reticentes y al acecho con los reproches e incomprensiones a flor de piel. La discusión final, como un apoteósico corolario de lo que viene anunciándose todo el tiempo, está dialéctica y magníficamente planteada (ambos tienen razón) y termina con la separación de ambos, al menos momentáneamente. Más tarde, como no es el propósito de Jacir hacer daño a sus queridos personajes, a los que ha tratado a lo largo de toda la historia comprensiva y cariñosamente, los sitúa en una última y tranquila conversación reparadora, en la que unos culpables y sencillos cigarros sirven de vehículo y pretexto de afectuosa complicidad y aproximación. Historia entrañable, sensible y magníficamente contada.

La tierra se movía incesantemente…

Fotos sabidas, tal vez, pero ineludibles; de las que no se pueden dejar de hacer...

Parafraseando a Antonio Gamoneda: No sé lo que quiero fotografiar hasta que las imágenes no se hacen visibles...

Claroscuros para nada…

Villacentenos, una lugar de La Mancha del que sí me acuerdo…porque me acosaron las avispas, Dadá y las fotografías ineludibles…

“solo cuando estemos en lo real absoluto el arte no será ya más necesario». Piet Mondrian