4 OCTUBRE 2023

© 2023 pepe fuentes
Autor
pepe fuentes
Año
2023
Localizacion
Valladolid (España)
Soporte de imagen
-DIGITAL 25.600
Fecha de diario
2023-10-04
Referencia
10119

LOS DÍAS 67
Domingo, uno de Octubre de 2023

Pues sí, ya lo dije ayer, hoy ha tocado bajada a los infiernos. Y no consiste en nada que yo pueda entender o controlar, simplemente ocurre. Cuando caen las sombras todo se oscurece y falta el impulso para ver, hacer, hablar (con eso no hay problema, no tengo con quién), escuchar, leer, moverme. Es el advenimiento de la catatonia triste, desvitalizada y desprovista de cualquier interés por nada o hacia nada. Me pregunto: ¿tendrá que ver con la soledad? Pero me apresuro a contestarme que no porque no echo de menos a nadie y tampoco quiero a nadie en mi campo visual porque hablaría y se haría presente y eso sería insoportable, hasta doloroso sería. Tampoco necesito hablar, porque nada tengo que decir y mucho menos escuchar, aunque creo saber hacerlo (parece tarea fácil, pero no lo es), me fatigaría y tampoco me interesa lo que nadie tenga que decir o decirme; sencillamente porque nadie tiene ningún interés en darte nada propio, si no arrebatarte lo que pueda, hasta el alma si se lo permites. Si necesitara ser escuchado alquilaría una oreja por horas, es decir un terapeuta silencioso (al parecer es la única manera de que sirvan de algo, calladitos). Según las técnicas ad hoc generalizadas, es uno mismo el que tiene que adentrarse, machete en mano, por los tenebrosos senderos que le conduzcan a su propia verdad, y, consecuentemente, a la luz de su salvación ¡¡¡qué risa!!! (de suicidio obligado). Pero eso sí, con ellos como testigos porque si no, no vale, y además no cobrarían.
Preferiría condenarme mil veces a someterme a semejante e ingenua expoliación. Pero, sobre todo, porque es mentira. Hubo un tiempo que yo defendía esa técnica del chapuceo psicológico, esa especie de bricolaje improvisado para arreglar lo que es imposible por su condición metafísica e intangible. Puedo entender las técnicas odontológicas, por ejemplo, ahora que estoy entregándome al revoco de algunas de mis muelas, o la depurada técnica de mi nueva peluquera arreglándome la cabeza por fuera, porque por dentro es imposible, no tiene arreglo.
Azarosamente, acabo de ver un video sobre la soledad, en la que un tipo (tres carreras decía que tenía, que no le han servido para acercarse o alejarse de sí mismo); se sentía solo, luego enfermo, según él, porque se había adentrado peligrosamente en la neurastenia por causa de la soledad. Ah, pero de pronto, vio la luz, él solo, y se lanzó a experimentar una variante de la heteronomía para que le dieran una receta o un salvavidas: recurrió a la ayuda de una asistenta social (solución premoderna), que se apresuró a meterle en un grupo de actividades compartidas (no se cuales, pero se le ve en el video con más gente, tan decrepita e inútil como él) y a él mismo diciendo que ya es otra persona, que está curado y que ya hasta limpia la casa y se plancha las camisas ¡alucinante!
La Fotografía: El prosaico y áspero reverso de un ángel caído, probablemente de un glorioso retablo (el que en algún momento fue brevemente mi vida), que mira las sombras que le rodean, poco antes de ser él mismo la sombra misma.

Pepe Fuentes ·